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Del 9 al 13 de Diciembre
Peregrinaje a la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe
Por Gloria Alicea-Hernández
Directora de Comunicaciones en español
El 12 de diciembre del presente año, Año Santo del Jubileo en
que la Iglesia celebra los 2000 años del nacimiento de Cristo,
el Cardenal Francis George, Arzobispo de Chicago, y el Cardenal
Norberto Rivera Carrera, Arzobispo de la Ciudad de México, serán
los protagonistas de un acontecimiento histórico tanto para la
Iglesia Universal como para sus respectivas arquidiócesis. El
día de la Virgen de Guadalupe, estos dos destacados líderes de
la Iglesia serán un ejemplo a seguir para el continente de América,
y para el mundo entero, ya que en esta fecha ambos darán la bienvenida
al nuevo milenio uniendo a sus pueblos en una relación de hermandad
pastoral, en respuesta al llamado del Papa Juan Pablo II a los
obispos de los países de nuestro continente de crear una nueva
Unidad de la Iglesia en América en el nuevo milenio.
Con este propósito, el Cardenal George encabezará por primera
vez en la historia de Chicago, el Peregrinaje Oficial del Arzobispo
a la Basílica de Guadalupe, del 9 al 13 de diciembre, cuyo fin
será consagrar a la Iglesia de Chicago, y a la iglesia mundial,
al ciudado de Nuestra Santa Madre, la Virgen de Guadalupe. Como
parte de este peregrinaje, el Cardenal George celebrará la Santa
Misa del 12 de diciembre, día en que en México y en todo Latinoamérica
los católicos honran a la Madre de Jesucristo, y conmemoran la
aparición en 1531 de la Virgen María, cuyo mensaje de paz y unidad
dió luz a un nuevo continente cristiano conocido simplemente como
América; motivo por lo cual, en su visita a México en 1998, el
Papa Juan Pablo II la reconoció como Emperatriz de América . .
. en singular.
El Cardenal George viajará en compañía de sus obispos auxiliares
y los dirigentes de la iglesia local de Chicago, acompañado además
por cientos de peregrinos del área de Chicago, de muchas nacionalidades,
quienes serán testigos de este histórico encuentro entre los máximos
representantes de las dos iglesias.
El Peregrinaje del Jubileo a la Basílica de Guadalupe será, según
el Padre Esequiel Sánchez, director del Ministerio Hispano, "una
experiencia inolvidable de la profundidad de la fe y de la enorme
riqueza cultural y religiosa de México para los peregrinos que
nos acompañen". Sin embargo, según el Padre Sánchez, lo más significativo
es que con este encuentro, nosotros como iglesia daremos un testimonio
de la unidad global entre el Pueblo de Dios, a pesar de las fronteras
y las diferencias de idiomas y de culturas que nos separan.
"El mundo hoy en día está entrando en una era global, con el intercambio
de comercio, la tecnología y las comunicaciones" afirmó. "La Iglesia
desde el principio de su historia, ha tenido como su misión la
unidad global, compartiendo con todos los pueblos de la tierra
las Buenas Nuevas. Este año, haremos visible para el mundo entero
los lazos que nos unen como una familia unida en Cristo".
Desde el primer día en que fueron nombrados Cardenales se han
desarrollado lazos fuertes e invisibles que unen a los dos protagonistas
de este encuentro.
El 21 de febrero de 1998 en el Vaticano, y en compañía de sus
fieles y compatriotas, quienes viajaron miles de millas de distancia
para presenciar la magna ceremonia que se celebraría en este lugar
impregnado de una historia extraordinaria de santos y mártires,
el Arzobispo Francis George y el Arzobispo Norberto Rivera Carrera
se hincaron en humilde sumisión a la voluntad de Dios, y fueron
elevados el mismo día por el Papa Juan Pablo II al rango de Cardenales.
Desde aquel día, estos dos arzobispos, que comparten una profunda
devoción a la Virgen María, han encontrado una afinidad eclesiástica
mutua, y se han percatado de los beneficios que trae a sus diócesis
el unir a sus pueblos a través de un intercambio pastoral. En
el primer Sínodo de América, celebrado en 1997 por las iglesias
locales de los países de este continente, el Papa sembró en sus
corazones esta visión de unidad. Durante la visita del Santo Papa
a México en 1998, el Cardenal George reconoció los dones de la
Iglesia en México, y vió lo mucho que podría aprender la Arquidiócesis
de Chicago de su diócesis hermana de la Ciudad de México, en relación
a la atención de las necesidades pastorales de la creciente población
hispana católica en la ciudad de los vientos. Al mismo tiempo,
el Cardenal Rivera se percató de lo valioso que sería para México
establecer un intercambio pastoral con la Arquidiócesis de Chicago.
Por dicho motivo, en el mes de mayo de 1999, el Cardenal Rivera
hizo su primera visita oficial a la Arquidiócesis de Chicago,
acompañado por el Padre Manuel Zubillaga, director general de
Caritas de México. Durante la visita de dos días, los dos Cardenales
firmaron una "Declaración de Intención" acordando colaborar en
el ministerio de la Iglesia en América, compartiendo de manera
creativa sus recursos y experiencia, y las agencias caritativas,
Caritas de México y Caridades Católicas de Chicago firmaron su
propio acuerdo, a través del cual se comprometieron a colaborar
en el área de adopciones.
Con esta visita oficial del Arzobispo de Chicago a la Ciudad de
México, se formaliza públicamente este acuerdo de colaboración.
Desde aquel día en el que se presentaron ante el sumo pontífice
y compartieron el momento más importante de sus vidas, estos dos
apóstoles de la Iglesia se han encaminado hacia este momento cumbre
en que harán visible al resto del mundo la hermandad espiritual
que existe entre ellos y entre sus iglesias locales, unidas siempre
en Cristo. Así lo pronunciaron en su Declaracion de Intención,
con estas palabras
.
"Somos llamados para construir puentes donde habían construido
barreras
En América no podemos vivir en aislamiento sino al contrario,
debemos vivir como UNA Iglesia Católica. Por estas razones, los
Arzobispos de Chicago y México, proclamamos nuestra intención
de hacer a Cristo viviente más visible en América por medio de
la comunión entre nuestros pueblos y sus iglesias locales...".
"Es nuestra intención bajo la guía del Espírito Santo, colaborar
en el ejercicio ministerial de la Iglesia en América a través
de compartir recursos creativos en las área de Caridades Católicas,
Ministerio Parroquial, Justicia Social, Educación y Formación
de Ministros Laicos..."
Termina así el acuerdo, "Por medio de este intercambio de comunión
y solidaridad, oramos por la intercesión de Nuestra Señora de
Guadalupe, Emperatriz de América, que el pueblo de Dios en Chicago
y México puedan encontrar un nuevo momento de esperanza y un nuevo
encuentro con Jesucristo, vivo y presente, ahora y siempre".
Y comienza así un nuevo milenio.
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